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Fundadora

Published by mcoyle on Tuesday, January 27, 2009 - 20:50:29

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Elizabeth Hayes nació el 10 de Febrero de 1823 en Gran Bretaña, en la Isla de Guernesey. Su Padre era director y dueño de un internado para chicos de familias de buenas condiciones económicas. Su papá se llamaba el Revendo Philip Hayes y su mamá Mary Tomasine Rainals. Elizabeth era la novena de diez hijos.

Su vida familiar era estable, cómoda, religiosa, disciplinada con un sentido de responsabilidad y un deseo de mejorar intelectualmente. Elizabeth no tenía buena salud, pero no sabemos exactamente cuál era su problema. Su mamá murió cuando Elizabeth tenía quince años y después de tres años falleció su papá. El Colegio no funcionaba bien bajo la dirección de su hermano, entonces Elizabeth fue obligado a buscar trabajo como profesora. Fue a Londres al principio de sus veinte años para trabajar como profesora en una escuela. En Inglaterra se encontró con un pariente, el reverendo William Hayes quien presentá al Rev. Edward Bouverie Pusey. Este ultimo tuvo mucha influencia en el despertar de su vida espiritual y su vocación., así como otros miembros del “Movimiento Oxford” que hicieron posible que Elizabeth se convirtiera a la iglesia Católica.. Antes de su conversión entro en una Comunidad de Hermanas Anglicanas y trabajaban como directora de una escuelo (1850- 1856) Pero seis años después cuando cumplió 33 años, se convirtió as la Iglesia Católica y entró en una convento de las Hermanas de la Caridad.

Entró en el noviciado de Bayswater, Inglaterra en 1857 o 1859.Su apostolado era enseñar a señoritas pobres y atender a huérfanos. Monseñor Henry Manning quien estaba encargado de las hermanas en Bayswater mandó a la superiora y otra Hermana a estudiar el reglamento y el espíritu de un grupo de Hermanas Franciscanas en Escocia.Elizabeth Hayes era novicia en este tiempo con el nombre Hna. María Ignacia. Ella fue a Escocia para hacer su noviciado el 25 de Noviembre 1858. El 26 de Noviembre de1859 hacía su profesión de votos, añadiendo un cuarto voto, el de trabajar en las misiones. El Diciembre de 1859, la hna. María Ignacia se fue a Kingtown Jamaica. Mantuvo un diario en la cual escribió con toda sinceridad y seriedad. Su tiempo allí era muy duro; Allí escribe: “En horas de desolación a mí me parece como que no tengo suficiente gracia o fuerza. El mayor milagro soy yo misma, católica, religiosa, franciscana: aún así soy tan débil corporalmente, tan sensible mentalmente que si estuviera sola por un momento, no podía sobrellevar ni la menor cruz”.

Tenía una conflicto espiritual entre algunas costumbres de mortificación y lo que su inteligencia le indicaba que era correcto. Pensaba que no podía entender por su experiencia como Anglicana. En su oración pedía un espíritu de simplicidad y confianza en Dios. Lentamente recibió la fuerza de ser paciente. En Mayo de 1863, la Hna. Ignacia recibió permiso de Mons. Murdoch para volver a Europa y entrar en cualquier Diócesis donde podría encontrar trabajo. La Hna Ignacia siempre sentía la llamada de servir a los pobres en las misiones.

Durante el periodo de 1863-1869 buscó un lugar y una obra donde ella pudiera sentirse feliz. Fue a Roma en 1866 para escribir de nuevo los Reglamentos y Constituciones, después de terminarlas abrió un convento en Francia y recibió allí algunas candidatas. Una de ellas continuá con la Hna. Ignacia hasta Belle Prarire, Minnesota en 1872. Ella tenía ya casi cincuenta años de edad. Cómo han decidido ir a Belle Prarire, Minnesota, un pueblo muy remoto en el medio oeste de EE.UU., no sabemos: pero los archivos de la Comunidad nos muestran que el 6 de Setiembre de 1872 compró un pedazo de terreno del Padre Buh, quien estaba buscando religiosas para ayudarle en la pastoral.

El Obispo Grace les dio la bienvenida a la Diócesis y el permiso para comenzar una escuela para los hijos de los inmigrantes y construir un convento Junto a las Hna. Ignacia estuvo la novicia Hna M. Clara Peet y una niña de diez años Rosalía Tomas. La Hna Clara Peet hizo su profesión de Votos allá en Belle Pariré el día 8 de Setiembre 1873.

En Noviembre de 1873 abrieron otro colegio en Brainerd 25 millas al norte de Belle Prarie. También en 1873 empezó la publicación de la revista “Annals de Ntra. Señora de los Ángeles”. La Hna Ignacia hacia casi todo el trabajo sola y había ediciones mensualmente.

En 1875 fue a Roma para animar más hermanas para venir a Belle Parire. Por fin dos Clarisas con un padre franciscano se animaron a venir pero perdieron el coraje en Nuevo York y se quedaron allí. Entonces la Hna. Ignacia fue la responsable de la llegada de las Clarisas a las América.

En 1876 las Hnas. Ignacia, Clara y Rosalía fueron a Canadá para conseguir candidatas. Unas 7 o 8 Señoritas vinieron a Belle Pariré con la Hna. Ignacia pero de estas solamente 3 perseveraron.

Después de ver que la nueva fundación prosperaba, la Hna Ignacia fue al estado de Georgia y en 1879 recibió el permiso del Obispo Gross para trabajar con los negros quienes recíen salido de la esclavitud. La nueva casa fue en la “Isla de Esperanza” en Savannah, Georgia. Celosa por trabajar y ayudar a la gente sufrida, al mismo tiempo abrió una casa en Augusta, Georgia. Trabajaba en el apostolado de educación y también visitaba a los enfermos. La fundadora tenía una personalidad extraordinaria y mucha habilidad para organizar y sacrificarse al servicio de otros. Su presencia animaba a la comunidad. Al empezar la obra en Augusta se vieron obligadas a cerrar el convento en Belle Pariré por falta de personal. La Hna. Ignacia quería tener más candidatas pero le preocupaba la inseguridad económica, pues, tampoco estaba vinculada con Roma. Entonces el 8 de Setiembre de 1880, acompañada por la Hna. María de los Ángeles fue a Roma para buscar mayor seguridad para las Hermanas.

Durante su estadía en Italia se hospedaron en casa de una antigua amiga de la Hna. Ignacia, Fanny Montgromery. En el tiempo de Pascua recibieron una convocatoria para hablar con el Papa León XIII. La Hna Ignacia pidió permiso para abrir una casa en Roma y así mantener contacto con la Santa Sede y tener una capilla privada para la celebración de la Eucaristía. El 4 de Junio de 1881 recibió permiso para hacer esto. Después de la audiencia con Papa León XIII, la Hna. Ignacia recibió una bendición apostólica para las asociados y bienhechores de la orden. Entonces la Hna. Ignacia tenía que enfrentar todas las dificultades físicas y económicas para fundar una casa en Roma. Inmediatamente empezó la búsqueda y por fin compró una villa en Via Alfieri. También la Hna Ignacia compro una casa en Asís. Con todos las obligaciones económicas para comprar y mantenerlas, ella nunca se consideraba a sí misma tan pobre que no podría ayudar a las otras. Para resolver los problemas y al mismo tiempo recoger fondos, la Madre Ignacia organizó ciertas Hermanas llamada “Zelatrices” con el fin de vender la revista llamada “Annals”. Las Zelatrices dedicaron sus vidas religiosas visitando, dos en dos, a todo tipo de familia con el doble motivo de propagar la Buena Nueva mediante la revista. Este apostolado era largo y duro. El ejemplo de la Hna. Ignacia inspiraba a las Zelatrices a seguir una vida de privación con alegría.